viernes, 16 de mayo de 2014

Martí para todos los tiempos



                        


Texto y fotos Argentina Jiménez

Un fructífero intercambio devino el  Coloquio Internacional: José Martí, escritor de todos los tiempos, que se desarrolló del 14 al 16 de mayo en el Centro de Estudios Martianos (CEM),  por la profundidad de los contenidos tratados y en el que se puso de manifiesto cuánto aún no conocemos del Apóstol de la independencia de Cuba.
Más de cien ponencias debatieron especialistas e investigadores cubanos y de Brasil, Costa Rica, México, Venezuela, Chile, Puerto Rico y Estados Unidos, estudiosos del ideario martiano, sobre disímiles facetas de uno de los grandes escritores de todos los tiempos, cuya calidad  recibió el elogió de Ana Collazo, directora del CEM, quien señaló que algunas están propuestas para ser publicadas.
Este evento científico, convocado cada año en mayo,  con el coauspicio de la Sociedad Cultural José Martí, el Movimiento Juvenil Martiano y el Instituto de Historia de Cuba, dejó claro, de nuevo,  la importancia del ideario martiano y su vigencia. El Héroe Nacional cubano fue un poeta culto de su época y de su Continente, quien puso su pluma al servicio de Cuba y de nuestra América y por eso hoy como nunca es más necesario adentrarnos en el estudio de su pensamiento.
Como los artistas que dominadores de la técnica de su arte logran revolucionar, Martí realiza la reforma del estilo, armado con un conocimiento profundo de la lengua y los clásicos, expresó Sánchez Collazo al dejar inaugurado el Coloquio,  y aludió a la claridad del Maestro en los conceptos, el brillo en las imágenes, al hombre  rico en el pensamiento, quien nos legó un periodismo siempre apegado a la verdad. Martí escribió de todos los géneros: novela, teatro, poesía, ensayos…, dejó para la posteridad traducciones y más de cuatro mil cartas, entre otros documentos, agregó.
Una tarea encomiástica lleva a cabo el CEM :  la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí; ya suman 24 los tomos terminados; en el Coloquio presentaron este último número y están listos el 25 y 26.

DESARROLLO DE ALGUNAS COMISIONES


Las  Comisiones –cuatro- versaron sobre José Martí, el hombre y su escritura ;  abordaron temas como los Cuadernos de Apuntes y varias aristas de este punto, entre ellas lo complejo que resulta su edición crítica; Lo patriótico como motivo literario y sus resonancias en el cuento cubano del siglo XX; El pensamiento artístico martiano; Un examen del epistolario, la oratoria y el periodismo del Héroe de Dos Ríos; La unidad revolucionaria a través de su obra; El 
 pensamiento político militar en el discurso de José Martí de 1869 a 1895; La Edad de Oro: 125 años de recorrer el mundo y otras ponencias de  aspectos reflejados en esta revista para los niños; La formación martiana, retos para la labor educativa. Algunos resultados de encuesta aplicada; El caos no nace la luz: La injusticia en José Martí hacia 1883: El americanismo universalista en José Martí; La influencia de la idea  del amor en Martí, en aspectos transformadores  de la Revolución Bolivariana; José Martí y la cuestión obrera…
Sería demasiado larga la relación de temas discutidos en las comisiones, pero si tuviera que resumir su impacto en mí diría que salí del Coloquio amando más a ese hombre humilde, humano, solidario, luchador desde temprana edad contra las injusticias y por la independencia patria;  enamorado, sufrido, culto, testimoniante de la época que vivió, de la cual escribió de todo cuanto había que escribir; del buen hijo, del padre; de sus versos, su poesía, en fin, de Martí.
Previo al desarrollo de la presentación y debate en comisiones, los doctores Marlén Domínguez Hernández y Salvador Arias García, del Centro de Estudios Martianos, ofrecieron sendas conferencias: la primera sobre La lengua de Martí y el segundo acerca de La Edad de Oro, una revista para todos los tiempos.

                              
                                          Ana Sánchez Collazo, Hart, Fina y Retamar.
                                                                                          
 CONCLUSIÓN                                                                 
El Dr.  Armando Hart,  jefe de la Oficina del Programa Martiano y director de la Sociedad Cultural José Martí; Fina García Marruz, Premio Nacional de Literatura y una vida dedicada, junto a su esposo Cintio Vitier –fallecido- al estudio y difusión de la obra del Apóstol; Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, destacado escritor, poeta, fundador y primer director del Centro de Estudios Martianos; representantes del cuerpo diplomático acreditado en Cuba; y otras personalidades, estuvieron presentes en el acto de clausura del evento.
Ana Sánchez Collazo, en las palabras finales,   calificó de muy provechosa y profunda la discusión de los trabajos presentados y reiteró la necesidad de seguir estudiando la obra literaria del más universal de los cubanos.
Subrayó  que el Coloquio no podía tener mejor cierre que contar con la participación de tres personas destacadas de la intelectualidad cubana: Hart, Fina y Retamar, a quienes por tantos méritos acumulados a lo largo de sus vidas, su amor a Martí y difusión de su obra, entregó el estímulo La rosa blanca y  les manifestó el honor que significa tenerlos presentes y que siempre serán una inspiración y ejemplo para todos los martianos. La rosa blanca la recibieron también investigadores y trabajadores del CEM.
Previamente  hubo una intervención especial del Dr Retamar y se convocó a dos concursos sobre el Héroe Nacional y al Coloquio Internacional La guerra necesaria, Organización e inicio, previsto para mayo de 2015.



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domingo, 11 de mayo de 2014

!Muchas felicidades!

Para  todas las amigas que son mamás.

     !Feliz Día de las Madres!




martes, 6 de mayo de 2014

Primer cuadro de Guayasamín a Fidel



Argentina Jiménez

El gran amigo de Cuba, el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, hizo el primer retrato al 

líder de la Revolución en la Isla antillana, Fidel Castro  Ruz, un día como hoy,  6 de mayo, hace 

53 años.

Ocurrió después del primer encuentro de ambas figuras mundiales, en el  Instituto Cubano de 

Amistad con los Pueblos (ICAP), en el año 1961.
 

Cuatro lustros después pintó el segundo -en 1981-;   en el 86, el tercero, y en la década de los 

90,  en 1996, el cuarto. Habían transcurrido diez años, y este, además del rostro, pinto sus 

manos.

Las obras que dejó para la posteridad Guayasamín sobre Fidel  las realizó entre 1961 y 

1996,  en un lapso de 35 años. La cuna de todas fue La Habana.

martes, 29 de abril de 2014

El periodista Raúl Ferrer





Argentina Jiménez
Además de maestro, poeta, escritor, comunista, un grupo de  compañeros suyos, principalmente de la Campaña de Alfabetización, destacaron la faceta de gran comunicador de Raúl Ferrer Pérez, en un coloquio convocado por el Instituto Internacional José Martí, de la UPEC,* denominado Raúl Ferrer, periodista, que dio inicio a la jornada de celebración por su centenario, el 4 de mayo de 2015, organizada por la Asociación de Pedagogos de Cuba.
Fluyeron las anécdotas. Él era periodista desde antes del triunfo de la Revolución, precisó una participante. Tiene razón: en 1941 La Federación de Maestros Rurales lo designó jefe de Redacción de la Revista La Esuela Rural.
A partir de 1959  fue mayor su participación en el periodismo. Este año se acordó la publicación del periódico El Magisterio Cubano y lo nombraron subdirector. En 1962 editó los primeros folletos de Seguimiento y de Superación Obrera; escribió en el Boletín Nacional de la UNESCO un artículo titulado Experiencias de la Evaluación en la Educación Obrera y Campesina; en 1971 editó el folleto Experiencias innovadoras de Educación, el cual es publicado por la misma entidad y   traducido al inglés y al francés.
Apareció en Juventud Rebelde y Adelante, en 1978, el trabajo suyo El Multigrado no es una desgracia, y en  Granma, Reflexiones sobre la película El Brigadista. Colaboraciones del prestigioso comunicador vieron la luz en  La Gaceta, de la UNEAC, Semanario Palante, Boletín Yumurí, Archipiélago, La Escuela Rural y otras publicaciones nacionales y provinciales, como  Tribuna de La Habana, en cuyas páginas ocupó un espacio con informaciones en apoyo a la campaña por la lectura.
En un Power Point presentado en  el encuentro se explicó el contenido de su artículo La Ley de la Nacionalización de la Enseñanza, que salió en el número 1 de la revista Cuba Socialista, en 1961, el cual, afirmaron, tras 53 años todavía aporta a las generaciones más actuales.
Y entre las vivencias contadas sobre Raúl Ferrer Pérez, catalogado por los presentes de hombre llano, alegre, campechano, ocurrente, abierto, de voz fuerte, pero tono sencillo…, afloraron, entre otras, las siguientes: hablaba y escribía en un lenguaje que todos entendían, era defensor del buen uso del lenguaje y que cuanto hacía: informes, cartas…, tenía un enfoque periodístico.
Encuentros como este enaltecen la figura de quien, entre sus preciadas pertenencias, conservó siempre su carné de periodista.
* Integra la Comisión por el Centenario de Raúl Ferrer Pérez. 



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sábado, 26 de abril de 2014

Francisco Javier Hernández, el primer cubano que llegó a Angola




Por Dr. R. Puente Ferro

Transcurría el año 1976. En la Habana se recibe una solicitud del Presidente Agostinho Neto. Decía el embajador cubano en el país africano Oscar Oramas Oliva, en su mensaje:  “El Presidente Neto invita al compañero Javier Hernández a una visita a Angola. Numerosos dirigentes angolanos se han interesado por su presencia”.
 El Ministerio de Relaciones Exteriores de la Isla se interesa por Javier, el Comité Central lo busca. Se solicita  información a las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Las respuestas son negativas. No aparece la persona invitada por el Presidente de la República Popular de Angola (actualmente República de Angola).
 Se insta al embajador a ampliar la información. Días después el diplomático responde: “Me informa el canciller José Eduardo dos Santos (actual presidente) que  Javier Hernández es un marino mercante, cubano, raza negra, tocó el puerto de Luanda en el año 1959. Fue hecho prisionero por la PIDE (Policía Política en Defensa del Estado) y luego liberado”.
 Con estos datos se recaba información a la Marina Mercante cubana y al sindicato portuario.  La Marina Mercante contesta: “En registro archivo no aparece barco con bandera cubana haya tocado puerto Luanda, ni otro puerto de país africano con puertos  mar Atlántico en año 1959”.  El referido sindicato responde: “No aparece el nombre del compañero Javier Hernández en mi archivo, ni es conocido por los trabajadores”. El nombre de Javier se convierte en un misterio. Han transcurrido 17 años de aquel hecho. Comienza la pesquisa.
 Se parte de un criterio, si estuviera en Cuba ya hubiera espontáneamente reclamado su lugar en Angola como lo hicieron cientos de miles de cubanos;  no obstante, se  publica una nota en la prensa que dice “Se solicita al compañero Javier Hernández marino mercante que se presente en el sindicato portuario  para un próximo viaje a la RPA invitado por aquel país”. Pasan los días y no hay respuesta. Se descarta su presencia en Cuba.  Entonces, se especula con la siguiente hipótesis: que Javier haya emigrado antes del triunfo de la Revolución y se haya enrolado en la marina mercante de los Estados Unidos.  
 Transcurre el tiempo y no aparece señales. Son entrevistados  numerosos compañeros angolanos quienes nos narran  que Javier era conocido en la clandestinidad del MPLA en Luanda. Hacía contactos y reuniones en  bares de esa capital,  pues varias veces estuvo con ellos y era portador de mensajes de la clandestinidad de los revolucionarios de Luanda  a los dirigentes angolanos que se encontraban en Conakry,  en Accra o en Casa Blanca, Marruecos. El barco mercante con bandera norteamericana tocaba puerto con cierta frecuencia y tan pronto anclaba  bajaba Javier  del buque para  hacer contactos con ellos o Javier sabía dónde encontrarlos.
 En el año 1984   se encuentra el compañero de celda de Javier,   Beto Van Dunem,  quien fue dirigente sindical, militante del MPLA, activo conspirador y luchador contra el colonialismo.
 Beto Van Dunem  narra a los dos jóvenes entrevistadores:  “Personalmente pienso que lo mataron, porque Hernández nos decía siempre que el día de la independencia de Angola sería el primer hombre que vendría para acá”.   Y pasó la independencia y hasta hoy  no vino. Hablamos con el Presidente Neto  y le dijimos: “Hay un compañero de nosotros que es cubano que participó en la clandestinidad” y Neto respondió: “Búsquenlo y tráiganlo”, y lo procuramos y nada”.
 “Javier vivía en los Estados Unidos. Hablaba mucho de sus dos niños y de su mujer Mary. Le gustaba mucho Cuba y hablaba de Cuba, siempre Cuba. Era un hombre de mucha cultura, muy inteligente. Hablaba de música conocía a Bethoven y sus obras principales, a Chopin. Mencionaba los grandes pintores contemporáneos y del siglo pasado.
“ Era un negro de más de seis pies de estatura, de buen carácter. Muy alegre. Contaba muchas cosas de su infancia en La Habana. Le gustaba bailar. Teníamos en la prisión un pequeño radio. Cuando escuchaba música cubana o música son bailaba solo. Le gustaba el cochino, los  frijoles, y la  mandioca.
“ Hernández tenía ideas claras, era un revolucionario. Y nunca en todo el tiempo que se quedó en la prisión se mostró arrepentido.  Estaba muy convencido, nos decía: ´ustedes no tienen problemas pues si nos matan morimos todos. Hay que luchar porque la independencia no se gana se conquista con la muerte de muchas personas y añadía es preciso que todo el mundo se quede tranquilo aquí en la prisión´ ”.
“Leía mucho y era muy disciplinado. Temprano en la mañana se bañaba, hacía su cama y todo puntual. Tenía muy buena salud, solo una vez fue al médico por unas lesiones en las manos que pronto curó.
 “No recuerdo el nombre del padre ni de la madre. Esta murió. La esposa se llamaba Mary y un hijo pequeño se nombraba Bob. No recuerdo el nombre de la hija. Él recibía carta de la mujer cada cinco meses, las leía y ese día se ponía triste. Cuando estuvimos presos tendría unos 46 años. Estoy seguro de que Javier no está vivo, porque si estuviera vivo ya habría estado en Angola pues era conocido de todos los que trabajamos en la clandestinidad aquí en Luanda y Hernández los conocía a todos.
 “A mediados del año 1960, no recuerdo el día, en horas de la mañana, llegó la policía y preguntó: ¿Quién es Francisco Javier Hernández?”. “Soy yo, respondió”. “Arregla la ropa y tu maleta y todo que tú te marchas”. Él nos llamó a todos y dice: “Ustedes vieron que me van a matar” Y nosotros le dijimos: “No te matan”. “Sí van a matarme”,  y salió con la maleta  y la ropa y hasta hoy no sabemos nada de él, ni fotos, nada, nada.” 
En el año 1988 se encontró un documento de la PIDE muy breve que dice  Francisco Javier Hernández   fue llevado a Cabinda. És el primer cubano en llegar a Angola, en hacer contactos con el MPLA tres años después de su fundación, el primero en colaborar en la lucha clandestina. Lo damos como DESAPARECIDO.
Él día 8 de diciembre de 2011 durante la celebración del  aniversario 55 del MPLA, entre el público asistente estaba Beto Van Dunem, compañero de prisión de Javier. El  embajador  Pedro Ross me lo presentó. En la conversación con Beto este confirmó que a Javier se lo llevó la PIDE en un barco o barcaza y lo desembarcaron en Cabinda y allí lo mataron. Le pregunté cómo lo sabía y la respuesta de Beto fue: “Hubiera estado en Luanda cuando el triunfo y nunca apareció”. De las fotos que teníamos en las manos de los 50 prisioneros  señaló a uno que se le parecía, pero no lo podía confirmar.
Sirva este trabajo para dar a conocer cuanto conocemos de Hernández y solicitar. por esta vía, información sobre él. Quizás sus descendientes puedan leer este escrito y se comuniquen con este redactor en Cuba. Teléfono: 830 4249


Imágenes, ideas, palabras




            
              ¿Qué hace usted, Gabriel García Márquez,
               viviendo entre los hombres comunes?
                                       Juan Bosch                                                                                       
                                         
Observaciones de una lectora acerca de un portento de la literatura latinoamericana y universal: Gabriel García Márquez. Algunos conceptos del famoso intelectual. Este trabajo lo escribí en 2012, ahora lo retomo en homenaje al más  célebre colombiano, con motivo de su partida definitiva. 

 Limbania (Nancy) Jiménez Rodríguez. 

No soy crítica literaria,  escribo por afición y por mi formación pedagógica no solo leo por placer o ansias de saber; aprecio el lenguaje, las descripciones, tramas y me intereso por los autores cuyas obras disfruto. A Gabriel García Márquez lo admiro debido a lecturas de sus obras, artículos y declaraciones.
La conmemoración este año del aniversario cuarenta y cinco años de la publicación de Cien años de soledad y  treinta del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura al autor colombiano, me incitó a compartir varias observaciones con simpatizantes de esta gloria de la narrativa latinoamericana.  La obra emblemática de García Márquez, la ya citada, la  leí casi de un tirón, intrigada y mareada por conocer el final de los tantos Buendía y sus avatares. Y de las tantas mujeres, también.
 A lo largo del tiempo he leído y releído varias novelas, artículos, crónicas, algunas entrevistas suyas; siempre descubro algo nuevo.
Considero interesantes cuestiones de la niñez y adolescencia del afamado escritor  por las huellas que estas etapas de la vida dejan en las personas y notar si algo se refleja en sus narraciones; del por qué escritor, hábitos de trabajo y opiniones sobre algunos temas.
García Márquez dice: “Mi recuerdo más vivo y constante no es el de las personas sino el de la casa misma de Aracataca donde vivía  con mis  abuelos”. Allí estuvo hasta los ocho años. Le sobrecogía la zozobra nocturna porque  “…en la noche se materializaban todas   las fantasías, presagios y evocaciones de mi abuela. Esa era mi relación con ella: una especie de cordón invisible mediante el cual nos comunicábamos ambos con un universo sobrenatural”.
Continúa refiriéndose a la abuela: “Me contaba las cosas más atroces sin conmoverse como si fuera una cosa que acababa de ver. Descubrí que esa manera imperturbable y esa riqueza de imágenes era lo que más contribuía a la verosimilitud de sus historias”. “…era una mujer imaginativa y supersticiosa, que me aterrorizaba noche a noche con sus historias de ultratumba”.
”El abuelo, en cambio, era para mí la seguridad absoluta dentro del mundo incierto de la abuela (…) es tal vez la persona con quien mejor me he entendido y con quien mejor comunicación he tenido jamás…”
 Mucho amor demuestra el autor por su abuelo materno.”Cuando yo tenía ocho años, me relató los episodios de todas las guerras en que había participado (alcanzó el grado de coronel). En los más importantes personajes masculinos de los libros, hay mucho de él”.
 Escribir,  formas de trabajo, dificultades, terminación
Estudios universitarios inconclusos (Derecho), labores diversas  para sobrevivir  debió afrontar el autor –lector infatigable- mientras  encauzaba  la vocación a la cual se entregaría. Comenta:
 “…Cuando yo leí a los diecisiete años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. Al ver que Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en un gigantesco escarabajo, me dije:”Yo no sabía que esto era posible hacerlo. Pero si es así, escribir me interesa”.
“Empecé a escribir por casualidad (… ) Después caí en la trampa de seguir escribiendo por gusto y luego en la otra  trampa de que nada me gustaba más en el mundo que escribir”.
 “Cuando estaba comenzando, cuando estaba descubriendo el oficio, era un acto alborozado, casi irresponsable.  Después de que terminaba mi trabajo en el periódico, hacia las dos o tres de la madrugada, era capaz de escribir  cuatro, cinco hasta diez páginas de un libro. Alguna vez, de una sola sentada, escribí un cuento”.
“Ahora me considero afortunado si puedo escribir un buen párrafo en una jornada. Con el tiempo el acto de escribir se ha vuelto un sufrimiento”.
”Lo que ocurre simplemente es que va aumentando el sentido de la responsabilidad. Uno tiene la impresión de que cada letra que escribe  tiene ahora una resonancia mayor, que se afecta a mucha gente”.
“Cuando era joven, escribía de un tirón, sacaba copias, volvía a corregir. Ahora voy corrigiendo línea por línea a medida que escribo, de suerte que al terminar la jornada tengo una hoja impecable, sin manchas ni tachaduras, casi lista para llevar al editor”.
Escribe de nueve de la mañana a tres de la tarde, de día nada más. Y siempre con flores amarillas, preferiblemente rosas, a la vista.
García Márquez  considera desprestigiada la inspiración. “Yo no la concibo como un estado de gracia ni como un soplo divino, sino como una reconciliación con el tema a fuerza de tenacidad y dominio. Cuando se quiere escribir algo, se establece una especie de tensión recíproca entre uno y el tema, de modo que uno atiza al tema y el tema lo atiza a uno”. Si hay fallos, dice, responde  a un problema de estructura.
El otoño del patriarca lo suspendió en México, en 1962, cuando llevaba casi 300 cuartillas escritas, y lo único que salvó fue el nombre del personaje. La reanudó seis años después, y nueva suspensión al cabo de seis meses. Luego de transcurrir dos años más  le halló solución al asunto que no le cuajaba.   17 años en total desde que la concibió. En ese medio tiempo escribir Cien años… Y El coronel no tiene quien le escriba la redactó nueve veces.
Del libro concluido afirma García Márquez: “Deja de interesarme para siempre. Como decía Hemingway, es un león muerto”.
 Temática e ideas. Realismo mágico
Por las palabras del genial novelista constato interés, pasión y dedicación por la temática latinoamericana, en particular, por el Caribe. Él expresa: “En el Caribe, al que pertenezco, se mezcló la imaginación desbordada de los esclavos negros africanos con la de los nativos precolombinos y luego con la fantasía de los andaluces y el culto de los gallegos por lo sobrenatural (…) me enseñó a ver la realidad de otra manera, a aceptar los elementos sobrenaturales como algo que forma parte de nuestra vida cotidiana (…) La síntesis humana y los contrastes que hay en el Caribe no se ven en otro lugar del mundo”. La lectura de esas vivencias  de este hombre sobre las islas caribeñas resulta  enriquecedora y apasionante.
De sumo interés es conocer qué promueve, cómo le surge un libro: “De una imagen visual (…) Yo siempre parto de una imagen”, afirma el colombiano.  En cuanto a los hechos de las novelas acota: “…La vida cotidiana en América Latina nos demuestra que la realidad está llena de cosas extraordinarias...”. “No hay en mis novelas una línea que no esté basada en la realidad”.
La forma de abordar  la realidad la han identificado como realismo mágico en García Márquez. ¿Cómo la concibe el? “Nuestra realidad es desmesurada y con frecuencia nos plantea a los escritores problemas muy serios, que es el de la insuficiencia de las palabras”. (…) La palabra tempestad sugiere una cosa al lector europeo y otra a nosotros (…) y las tormentas que hacen estremecer la tierra, y los ciclones que se llevan las casas por los aires, no son cosas inventadas, sino dimensiones de la naturaleza que existen en nuestro mundo”.
 Pensando en su abuela, se dio cuenta que no estaba inventando nada, sino simplemente “captando y refiriendo un mundo de presagios, de terapias, de premoniciones, de supersticiones… que era muy nuestro, muy latinoamericano”.
El tiempo y los vocablos
En sus novelas aprecio como asuntos recurrentes con distintos tratamientos el tiempo: andar, desandar, retroceder, comprimir, saltos, relaciones; además, la soledad y el poder. Respecto al tiempo dice el colombiano refiriéndose a El otoño… “Su estructura en espiral (…) permite comprimir el tiempo”, lo cual hizo de forma deliberada. Y agrega: “…el dictador abre una ventana que da al mar y en el mar, junto al acorazado dejado por los marines, ve las tres carabelas de Cristóbal Colón”.
También constato con curiosidad insatisfecha que García Márquez suele emplear,  cierta  frecuencia el pretérito había de; ejemplifico:
  “Sonrió, y ella había de recordar el fulgor de sus dientes a la luz de la luna”.
“Yo había de preguntarle dos días después cuál era mi deuda…”.
Y para concluir estas notas (no agotadas) prefiero unas líneas del párrafo  inicial de Cien años de soledad: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

                        Bibliografía
García Márquez, Gabriel: La soledad de América Latina, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1990.
--------: Cien años de soledad, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2007. (46 p 9)
--------: El general en su laberinto, Ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1989. (44 p 57)
--------: La hojarasca, Editorial Diana, México, 1986. (45 p 151)






martes, 22 de abril de 2014

Respeto a los derechos humanos: una constante desde siempre



                                                              Quiñones Clavelo

Argentina Jiménez
Foto: Agustín Borrego
“Lo primero que yo quisiera que usted nos contestara es qué trato ha recibido usted desde el momento en que se entregó, o fue descubierto”, preguntó el periodista a José Miró Torra, uno de los mercenarios, durante el interrogatorio, a lo cual contestó: “¿Se refiere usted al trato que me dio la Milicia y el Ejército Rebelde? El trato ha sido magnífico; desde el momento de mi detención, que nos entregamos, hasta este momento, han sido atenciones de todas clases. No nos ha faltado nada en ningún momento, y todo ha sido amabilidad por los miembros de las Milicias y el Ejército Rebelde”. “¿Ese trato ha sido con usted, o usted lo ha visto que se trata de un trato generalizado a todos los prisioneros?, inquirió el reportero. “Completamente generalizado a todos los prisioneros”, respondió. (1)
Justamente, sobre el trato a los prisioneros de la Brigada 2506 que fueron vencidos en Playa Girón en abril de 1961, disertó un  protagonista excepcional de ese acontecimiento histórico: Manuel Quiñones Clavelo, a propósito del aniversario 53 de la primera derrota del imperialismo en América.
Precisó que en aquellos momentos era el jefe de  la Sección de Información del Estado Mayor de las FAR, pero no conocía de los antecedentes de la invasión, Fidel sí. No se sabía por dónde ni cuándo, pero sí que la habría. Él fue el artífice de la derrota de la Brigada 2506.
 El comandante Pedro Luis Rodríguez, como lo conocen,  agregó que la Sección dirigida por él no participó en los combates, la misión que le encargaron  fue el traslado e interrogatorio de los prisioneros, y que no podía pasarles nada ni recibir el más mínimo rasguño. Esa fuerza era de 1 500 hombres –no todos lograron desembarcar-, pero poderosa. Pensaban que el pueblo se les uniría  y contaban también con el apoyo de los Estados Unidos. Nuestra misión consistía en interrogar a los prisioneros, sobre todo a los jefes. A eso nos dedicamos, además de custodiarlos.
 Los trajeron para la Ciudad Deportiva, entonces Palacio de los Deportes, donde empezaron los interrogatorios. Después los trasladaron para el hospital Naval a medio construir. Allí no había rejas, ni cadenas., y Pedro Luis con miedo de que se escaparan los prisioneros. Le dieron un batallón de milicianos  quienes no los podían tocar ni que se les escaparan. Semanas después los trasladaron para el Castillo del Príncipe.
EL HUMANISMO DE FIDEL
Más adelante habla Quiñones Clavelo de una prueba más del respeto del Comandante a la dignidad humana, al relatar el caso de un mercenario de 18 años, quien padecía de hepatitis y él planteó salvarlo; orientó mandarlo para el sanatorio de San Miguel de los Baños, en Matanzas, de donde se escapó, pero lo capturamos. Lo mandamos de nuevo para ese lugar, volvió a escaparse y se asiló en la embajada de Ecuador.
Otro gesto humanitario del Jefe de la Revolución, añade, fue disponer que las familias debían ver a los prisioneros y no haber ninguna incidencia con los escoltas. Cuenta que una señora, una provocadora, empieza a azuzarlos diciendo que aquello era un crimen. Hablamos con ellos y les planteamos que aquella señora iba a impedir con su comportamiento que sus familias no pudieran volver a visitarlos. Los propios presos se encargaron de neutralizarla. Establecimos formalmente las visitas, las organizamos.  
“Fidel conversaba todos los días con los prisioneros. ¿Conversaba de qué?  De la propiedad privada, el comunismo…, con ellos conversaba horas”, y Pedro Luis se pregunta si hay algún caso en el mundo donde un Primer Ministro converse con prisioneros, traidores. Y nunca acaeció problema alguno.
ORIGEN DE LOS MERCENARIOS
 Casi todos declararon, asevera, y eso permitió conocer la composición social de la Brigada. La procedencia de unos 800, de familias acomodadas; ex militares del ejército de Fulgencio Batista, lumpen o gente desclasada. Y curas. Entre estos el cura Lugo (Ismael de Lugo, de origen español), de la jefatura de la Brigada, quien estuvo en el ejército  fascista de Francisco Franco. “Eran curas malos”.
En la Ciudad Deportiva había 1 205, según sus cálculos. Cinco asesinos no fueron para el Naval. Menciona a Ramón Calviño Insua; Emilio Soler Puig, el Muerto; al chino King, Jorge King Yun;  Antonio Valentín Padrón y Roberto Pérez Cruzata, a quienes llevaron para Santa Clara y meses después fueron juzgados y fusilados. Otros siete los condenaron a 30 años de prisión.
Manuel Quiñones Clavelo, comandante del Ejército Rebelde, tiene escrito un libro, sin publicar, sobre sus vivencias con los prisioneros de Playa Girón.
 Los testimonios ofrecidos corroboran, de nuevo, que a pesar de las mentiras y acusaciones contra Cuba, son fehacientes las muestras de respeto a los derechos humanos en la Isla desde el triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959.

(1)Playa Girón. Derrota del imperialismo. Tomo cuatro. Pág. 92-93.