lunes, 30 de mayo de 2016

La Habana, Maravilla del Mundo





Por: Argentina Jiménez
De plaza, fortalezas, iglesias y conventos, levantadas al unísono del crecimiento y desarrollo de la ciudad, en su tercer y definitivo asentamiento, cuenta Fermín Romero Alfau en su libro La noble Habana, instructiva lectura para estos días en que será declarada oficialmente Maravilla del Mundo.
 Una panorámica bien documentada ofrece el texto sobre el cuándo y cómo  aquel “diminuto caserío de yaguas y guano que se cree haya estado emplazado a lo largo de la orilla de la bahía desde donde hoy se encuentra la calle Tacón hasta la plaza de San Francisco” ha llegado a ser la esplendorosa Habana cuya fama trasciende allende los mares y le valieron el preciado reconocimiento en virtud de la encomiable labor de restauración de la Oficina del Historiador, empeñada en  quitarle arrugas y cicatrices.
Fechas y nombres varios, avances, retrocesos… en el diseño y conformación de las citadas instalaciones explica el autor, en cuyas líneas se observa la minuciosa investigación realizada para dejar a interesados o enamorados de esta urbe un legado invaluable sobre sus orígenes.
Conocida en sus tiempos fundacionales como La fidelísima Habana, la Antemural de las Indias Occidentales, La llave del Nuevo Mundo y con el nombre que da título a esta entrega de Romero Alfau, leer La noble Habana deviene recorrido imaginario por siglos de historia de la villa de San Cristóbal, a partir de 1519, fecha dada para su fundación.
  También, conocer sobre los avatares en la construcción, hasta la última traza, de las instalaciones citadas, como las vemos ahora, y sus diferentes  denominaciones; personajes, tradiciones y costumbres de otras épocas y de suntuosas edificaciones  habitadas por los pudientes de entonces muchas de ellas convertidas hoy en museos.
Declarada en 1982 Patrimonio  Cultural de la Humanidad, la actual Maravilla del Mundo seduce por ese halo de encanto que la caracteriza, y por su gente, y es parada inviolable de turistas foráneos o criollos, quienes disfrutan paseando por su calles adoquinadas o no, y de sus moradores, quienes, parodiando  a Fayad Jamis, la inventarían si no existiera.




martes, 12 de abril de 2016

Señor Barack Obama: ¿Podrían olvidar el pasado las mujeres cubanas?




Por: Argentina Jiménez
Usted ha reiterado en varias ocasiones olvidar el pasado. En el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, excelsa mujer quien tuvo la gentileza de ir a ese lugar a escuchar su discurso, usted dijo, y cito:
 “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanzas. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darles tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos juntos”.
Señor Obama, nuestro Héroe Nacional, José Martí, quien vivió en su país y le conoció sus entrañas,  escribió: “(…) ¡quién copió figuras de mujer sin ponerles en los ojos alma, y en los labios gracias y sonrisas!  Los buenos artistas la han pintado en toda su dimensión humana”. Sin embargo, ¡tanta gente mala con sus daños y agresiones le han eliminado las sonrisas a partir del luminoso primero de enero de 1959!
Interminable la lista de las cubanas que, además de heridas en el alma, les han dejado cicatrices en sus cuerpos, o perecieron víctimas del terrorismo contra nuestra Patria, dirigido, originado, sustentado en el Estado del cual usted es presidente.
Sí señor, aludo a algunos hechos ocurridos en el año en que usted nació, o cuando aún era un niño, los cuales  conoce, pero se los recuerdo, porque forman parte de la memoria que este pueblo no olvida. Mas, me refiero a otros muchos sucedidos cuando ya usted usaba pantalones largos y hacía gala de las esencias que históricamente han caracterizado a los dirigentes estadounidenses.
Todavía me indigna-  y de entonces a acá ha llovido mucho, como reza el refrán-,   aquel memorando, o carta,  del subsecretario de la Secretaría de Guerra de EE.UU., mister J.G. Breckenridge,  al teniente  general del ejército de USA, J.S.Miles, con las últimas instrucciones de cómo conducir la guerra en Cuba y Puerto Rico. Explicaba en una de sus partes: “La anexión de territorios a nuestra República, ha sido hasta ahora la de vastas regiones con muy escasa población y fue siempre precedida por la invasión pacífica de nuestros emigrantes, de modo tal que la absorción y amalgama de la población existente ha sido fácil y rápida”. Sigue con una observación acerca de que sus aspiraciones y la política que deben seguir  en cuanto a esas dos islas difieren. Y continúa: “Cuba con su territorio mayor, tiene una población mayor que Puerto Rico. Esta consiste en blancos, negros y asiáticos y sus mezclas. Los habitantes son generalmente indolentes y apáticos. Es evidente que la inminente anexión de estos elementos a nuestra propia Federación sería una locura y, antes de hacerlo, debemos limpiar al país, aun cuando eso sea por la aplicación de los mismos métodos que fueron aplicados por la Divina Providencia en las ciudades de Sodoma y Gomorra”.
Más adelante precisa: “Debemos concentrar nuestro bloqueo, de modo que el hambre y su eterna compañera, la peste, minen a la población civil y diezmen el ejército cubano (…) y entonces prestaremos nuestra ayuda a la oposición”.  Finalmente puntualizaba, entre muchas aseveraciones ofensivas e inescrupulosas respecto  al pueblo: “Resumiendo: nuestra política debe ser siempre  (el subrayado es mío) apoyar al más débil contra el más fuerte, hasta que hayamos obtenido el exterminio de ambos a fin de anexar a la Perla de las Antillas”.
Esto no pudieron lograrlo; sin embargo, por más de medio siglo hicieron de Cuba lo que convino a sus intereses de todo tipo, hasta que esa masa de “indolentes y apáticos”, les dio una patada por el trasero a los yanquis. Pero como esa espina en sus objetivos desde tiempos inmemoriales los hinca constantemente desde el primero de enero de 1959, su política para de cualquier modo lograr sus aspiraciones – diferentes, por supuesto, a las de 1898-, no ha cambiado, han ideado cuantas artimañas (léase agresiones ) y recurrido  a los más innobles, perversos y criminales métodos, incluido el bloqueo, tan añejo como perjudicial, con el que tampoco la población civil  ha  muerto de  hambre ni se ha diezmado el ejército cubano . Hoy está más fuerte que nunca.
No obstante, señor presidente, el propósito de estas líneas es  hablarle de cómo la política de su gobierno –como el de los anteriores- ha causado, y causa,  daños a las mujeres cubanas, quienes, como eternas Marianas*, jamás un dolor o pérdida las han logrado amilanar y junto a los hombres  que sí son como amigos, como familia, como vecinos, han llevado y siguen empeñadas en continuar empujando hacia adelante, hacia el futuro, contra dificultades e inconvenientes, y hasta errores, a la Revolución que las redimió.
.Señor Obama, poco antes de usted haber nacido, en gesto heroico murió Fe del Valle en el intencional incendio de la tienda El Encanto por elementos contrarrevolucionarios, el 13 de abril de 1961, vísperas de la invasión por Girón, a causa de cuyos bombardeos fue herida Nemesia, la niña que quiso tener unos zapaticos blancos (anhelo solo realizado gracias al triunfo de la Revolución) , quien perdió a la madre, como mismo murieron  muchos hombres,  mujeres y  niños de la Ciénaga de Zapata, calcinados por la metralla de aviones procedentes de allende los mares del norte, que lanzaban su mortífera carga contra camiones  donde eran evacuados civiles; otros quedaron  mutilados.
 Lo mismo sucedió a la familia Romero en la finca San José de Altamira en el Escambray. A Paula, de 14 años, a su hermana Teodora y a su madre las golpearon los bandidos, a quienes les suministraban pertrechos en paracaídas desde naves aéreas procedentes de los Estados Unidos de América. Después ultimaron al padre, a una hermana suya y a un sobrino. Esto, solo como una muestra de las atrocidades de estos criminales en disímiles hogares campesinos, expuestos a actos similares en varias regiones de la Isla.
 Más o menos quince años, como la edad de la menor de sus hijas, señor Obama, tenía Nancy Pavón Pavón  cuando una lancha pirata ametralló el caserío de Boca de Samá, en Banes, Holguín, el 12 de octubre de 1971, y dejó dos personas muertas y numerosos heridos. Ella diría en una ocasión: “Destrozaron mi juventud, nunca he podido ser feliz en mi vida por mi píe”. Se lo destruyeron los desalmados al servicio de la CIA.
Durante años organizaciones contrarrevolucionarias financiadas por las administraciones  estadounidenses han realizado todo tipo de acciones a fin de entorpecer o derrocar a la Revolución, incluso en el exterior. Un  ejemplo entre tantos, en varios países, incluso el suyo: el acaecido en la embajada cubana en Portugal, el 22 de abril de1976, donde cayeron víctima de uno de una bomba de alto poder explosivo Adriana Corcho y Efraín Monteagudo, ambos funcionarios de la legación.
Pocos meses después, el 6 de octubre, a varias mujeres en pleno disfrute de sus años  juveniles, con la cabeza llena de sueños, como Nancy Uranga, embarazada, les quitaron la existencia en el sabotaje a una nave de Cubana de Aviación en Barbados.  Regresaban felices junto a sus compañeros del equipo de esgrima, con las medallas de los primeros lugares ganadas en un torneo en Venezuela. Venían otras, en total 57 cubanos, 11 guyaneses y dos norcoreanos. 73 personas, desaparecidas en el mar por el vandálico ataque. Cuarenta y nueve años después, aún el eterno enemigo  de esta Isla abriga en sus calles al asesino mayor: Posada Carriles.
Todavía duele la muerte de 101 niños de 0 a 14 años, a causa del dengue hemorrágico, germen introducido en el país en 1981, que mató a 159 personas y afectó a 344 203. Madres, abuelas, tías…, no olvidan esas vidas de seres queridos tronchadas por la maldad de los ilusos yanquis, que no acaban de entender que jamás seremos una estrella en su bandera.
Libros podían escribirse de los sufrimientos padecidos por las mujeres de esta pequeña nación, contra la cual no cesan las agresiones del vecino del Norte desde el año de la liberación, aun cuando hoy viste nuevas formas (Usted, señor presidente, las conoce bien, habló de algunas de  ellas en el Gran Teatro), pero  con los intereses de todos los tiempos, sin mencionar los perjuicios derivados del bloqueo, que además de frenar el desarrollo económico,  asimismo lacera e impide, por solo mencionar un ejemplo, la cura de hijos aquejados de enfermedades requeridas de medicamentos existentes en Estados Unidos  y que no nos permiten su adquisición..
Y, aunque con un final feliz, ¡cuánto quebranto moral no  padecieron los familiares de los Cinco Héroes, presos injustamente durante 16 años, con condenas exorbitantes por la “justicia” de Estados Unidos! ¡Cuántas angustias, además, las de Antonio y  Ramón antes de conmutárseles las cadenas perpetuas, y el dolor y la incertidumbre sobre la situación de Gerardo! ¿Puede entenderse la pena de Olga y Adriana, impedidas de visitar a sus esposos porque el gobierno de EE.UU. les negó las visas?, mientras las madres de Ramón y Gerardo no tuvieron la dicha de disfrutar el abrazo a su regreso, ni pudieron conocer a Gema, la niña de todos aquellos que en Cuba y allende sus fronteras hicieron posible la sentencia de Fidel: ¡Volverán!
Señor presidente Barack Obama, este pueblo, a pesar de lo anterior y mucho más, lo recibió con respeto y cortesía, como merece un jefe de Estado. Lo escuchó disciplinadamente, lo saludó al pasar por las calles de La Habana, porque es un pueblo educado. Pero lo cortés no quita lo valiente. Sabe que usted puede hacer mucho más de cuanto ha hecho, aun en el corto tiempo que le queda en la silla presidencial. La Dirección de mi país lo ha explicado claro. Y nuestro pueblo no se deja engañar con las ofertas de ayuda dirigidas, fundamentalmente, a un segmento de la población.
 Su viaje a Cuba  trazó una línea de un antes y un después en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos,  y ese gesto suyo es loable, contribuye a mejorarlas. Existen diferencias entre ambos, sobre estas se ha hablado bastante, mas debe tenerse en cuenta que los dedos de las manos no son todos iguales, pero ahí permanecen, no se molestan entre sí. Eso es lo necesario: convivir en paz, respetando las diversidades de opiniones, y en busca del bien común, sin interferencias en los asuntos internos de cada nación. 
Finalmente, presidente Obama, por favor, no pida que olvidemos el pasado. Nunca dejaremos secar nuestras raíces, que datan de siglos atrás, están profundamente adheridas a lo largo y ancho del archipiélago. Esas nos suministran  la savia que nos da la fuerza para seguir siendo cubanos, resistiendo y luchando por un futuro mejor.



























lunes, 21 de marzo de 2016

La mujer cubana: heroica, sacrificada



  Por: Argentina Jiménez                                 
                       
 (…) ¡quién copió figuras de mujer sin ponerles en los ojos alma, y en los labios
gracias y sonrisas! * Los buenos artistas la han pintado en toda su dimensión
humana. Sin embargo, ¡tantos! con sus daños y agresiones le han eliminado
las sonrisas a partir del luminoso primero de enero de 1959. 

Interminable la lista de las cubanas que, además de heridas en el alma, les han dejado cicatrices en sus cuerpos, o perecieron víctimas del terrorismo contra nuestro país. Mas, como eternas Marianas, jamás un dolor o pérdida las han logrado amilanar.

En gesto heroico murió Fe del Valle en el intencional incendio de la tienda El Encanto por elementos contrarrevolucionarios, el 13 de abril de 1961, vísperas de la invasión por Girón, a causa de cuyos bombardeos fue herida Nemesia, la niña de los zapaticos blancos, quien perdió a la madre, como a muchos otros cenagueros:  hombres,  mujeres, niños, .les cercenaron la vida o mutilaron. 

 Lo mismo sucedió a la familia Romero en la finca San José de Altamira en el Escambray. A Paula, de 14 años, a su hermana Teodora y a su madre las golpearon los bandidos  y  después ultimaron al padre, una hermana suya y a un sobrino. Esto, solo como una muestra de sus atrocidades en disímiles hogares campesinos, expuestos a tales actos criminales, en varias regiones de la Isla.

 Quince años tenía Nancy Pavón Pavón  cuando una lancha pirata ametralló el caserío de Boca de Samá, en Banes, Holguín,, el 12 de octubre de 1971, y dejó dos personas muertas y numerosos heridos. Ella diría en una ocasión: “Destrozaron mi juventud, nunca he podido ser feliz en mi vida por mi píe”. Se lo destruyeron los desalmados al servicio de la CIA.

Durante años organizaciones contrarrevolucionarias financiadas por las administraciones  estadounidenses han realizado todo tipo de acciones a fin de entorpecer o derrocar a la Revolución, incluso en el exterior. Un  ejemplo entre tantos, en varios países: el acaecido en la embajada nuestra en Portugal, el 22 de abril de1976, donde cayeron víctima de uno de una bomba de alto poder explosivo Adriana Corcho y Efraín Monteagudo, ambos funcionarios de la legación..
Pocos meses después, el 6 de octubre, a varias mujeres en pleno disfrute de sus años  juveniles, con la cabeza llena de sueños, como Nancy Uranga, embarazada, les quitaron la existencia en el sabotaje al avión de Cubana en Barbados.  Regresaban felices junto a sus compañeros del equipo de esgrima, con las medallas de los primeros lugares ganadas en un torneo en Venezuela. Venían otras, en total 57 cubanos, 11 guyaneses y dos norcoreanos. 73 personas, desaparecidas en el mar por el vandálico ataque. Cuarenta y nueve años después, aún el enemigo  de siempre abriga en sus calles al asesino mayor: Posada Carriles. 

Todavía duele la muerte de 101 niños de 0 a 14 años, a causa del dengue hemorrágico, germen introducido en el país en 1981, que mató a 159 personas y afectó a 344 203. Madres, abuelas, tías…, no olvidan esas vidas de seres queridos tronchadas por la maldad de los ilusos yanquis, que no acaban de entender que jamás seremos una estrella en su bandera.
Libros podían escribirse de los sufrimientos padecidos por las mujeres de esta pequeña nación, contra la cual no cesan las agresiones del vecino del Norte desde el año de la liberación, aun cuando hoy viste nuevas formas (penetración ideológica), pero  con los intereses de siempre; sin mencionar los perjuicios derivados del bloqueo, que asimismo lacera e impide, por solo mencionar un ejemplo, la cura de hijos aquejados de enfermedades requeridas de medicamentos existentes en Estados Unidos  y que no nos permiten su adquisición. 

Y, aunque con un final feliz, ¡cuánto quebranto moral no  padecieron los familiares de los Cinco Héroes durante 16 años! ¡Cuántas angustias, además, los de Antonio y  Ramón antes de conmutarles las cadenas perpetuas, y el dolor y la incertidumbre sobre la situación de Gerardo! Aún fue mayor la pena para Olga y Adriana, impedidas de visitar a sus esposos, mientras las madres de Ramón y Gerardo no tuvieron la dicha de disfrutar el abrazo a su regreso, ni pudieron conocer a Gema, la niña de todos aquellos que en Cuba y allende sus fronteras hicieron posible la sentencia de Fidel: ¡Volverán!
                                                         

*José Martí, Héroe de la República de Cuba























martes, 8 de marzo de 2016

UNA FECHA DIGNA DE FLORES Y BESOS


Por Argentina Jiménez

El 8 de marzo de 1931 se celebró en Cuba, por primera vez, el Día internacional de la mujer.  En esa ocasión, el acto con ese motivo, efectuado en la capital del país, La Habana,  lo acabaron drásticamente las fuerzas del régimen imperante.

 Mucho lucharon desde entonces  las llamadas del sexo débil -aunque una reciente encuesta allende los mares dictaminó que es más fuerte que los varones-, en esta Isla para alcanzar el puesto que hoy ocupan en la sociedad.

 Junto a los hombres combatieron en la Sierra y en el Llano, con las armas o sin ellas en las manos, a fin de conquistar la plena independencia para su país, alcanzada con la victoria del Primero de Enero de 1959.

A partir de esa fecha fueron ganando terreno en todas las esferas y hoy exhiben un destacado   protagonismo en  el Parlamento, las instancias del Partido Comunista y el Gobierno, y son mayoría  en los distintos niveles educacionales y de la Salud Pública...; en fin,  dondequiera se observa su impronta. Sus huellas han dejado en todas partes del territorio nacional.

Pero como aún quedan machistas, siguen combatiendo por la plena igualdad, con el tácito respaldo de las más altas autoridades e la nación.

"Los hombres deben hablar en versos a las mujeres/De rodillas y con un ramo de flores en la mano", escribió Martí, y muchos así lo hacen. Otros irán aprendiendo a respetar esas palabras del Maestro y honrar a las mujeres como se merecen.

sábado, 5 de marzo de 2016

Con Martí en el corazón

Por Argentina Jiménez

 "Las ideas firmes y útiles, necesitan una lengua casta y sana." Lo escribió José Martí en su artículo En casa,  publicado en el periodico Patria, Nueva York, 22 de septiembre de 1894. 

Parecen haberse dedicado a Hugo Chávez, quien, como reza el refrán, no tenía pelos en la lengua, cuando de defender su patria y la patria americana se trataba.  Con frecuencia acudía el Héroe de la independencia de Cuba en sus discursos .

Hoy, cuando Venezuela afronta una situación difícil, sus hombres y mujeres de bien enarbolan el ideario del Comandante-Presidente, ido antes de poder cumplir sus planes emancipadores para el bienestar de su pueblo; esas palabras cobran mayor vigencia que nunca antes.

Dondequiera que esté, amigo entrañable de Cuba,  esta isla pequeña, pero grande en sus convicciones, no lo olvidan, lo extrañan y lo recuerdan, porque nos dio amor, y como usted repetía, "Amor con amor se paga".

                     Gloria eterna a su memoria

            VIVA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
 



Silvio Rodríguez respondió a las críticas de Rubén Blades por la situación en Venezuela




"¿Será que él no sabe lo que es una revolución social?" indicó el cantautor cubano.
"Tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser", añadió.
Publicado: Jueves 27 de febrero de 2014 | Autor: Cooperativa.cl
 El cantautor cubano Silvio Rodríguez respondió las críticas del cantante panameño Rubén Blades, quien cuestionó al gobierno venezolano y al presidente Nicolás Maduro a raíz de las protestas sociales que se viven en el país sudamericano.
En una misiva publicada por la Gobernación de Mérida, Venezuela, el cubano cuestionó las críticas de Blades, a quien lo recordó como "uno de los abanderados de la canción social en América Latina" hasta hace algunos años.
"Las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara sabía algo de eso y decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia, como cuando las encopetadas damas de la alta sociedad salen a hacerle caridad a los que no tienen justicia", señaló Rodríguez en su carta.
Añade en su misiva, refiriéndose al panameño, que "¿Será que él no sabe lo que es una revolución social?".
"Todo me lo explico, pero tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser", concluyó.
La carta completa de Silvio Rodríguez
Las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara sabía algo de eso y decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia, como cuando las encopetadas damas de la alta sociedad salen a hacerle caridad a los que no tienen justicia.
Una revolución es un vuelco, una ruptura, un abrupto cambio de perspectiva. Es cuando los oprimidos dejan de creer en que los que mandan –los que los oprimen– tienen la verdad de su lado, y piensan que el mundo puede ser diferente de como ha sido hasta entonces.
Pero claro que los opresores no se resignan a abandonar sus posiciones de dominio y luchan a vida o muerte por ellas, aunque aparentemente, los "otros" sean sus connacionales: enseguida se enajenan de la mayoría del pueblo, porque las revoluciones –no los golpes de estado– siempre son obra de la mayoría.
En un respetuoso diálogo con el presidente venezolano aunque no tanto con sí mismo, el cantautor Rubén Blades, hace años uno de los abanderados de la canción social en América Latina, expone su concepto de revolución:
Para mí, la verdadera revolución social
es la que entrega mejor calidad de vida a
todos, la que satisface las necesidades
de la especie humana, incluida la necesidad
de ser reconocidos y de llegar al estadio
de auto-realización, la que entrega oportunidad
sin esperar servidumbre en cambio.
Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido
todavía con ninguna revolución[1].
Ni va a ocurrir en ninguna revolución verdadera, Rubén. No era sino la voluntad de mejorar la calidad de vida de la gente lo que inspiró la Reforma Agraria cubana, que entregó parcelas a miles de campesinos sin tierra y, esencial para procurar mejor calidad de vida, fue la alfabetización cubana de 1961,–porque no hay autorrealización sin saber leer–pero enseguida llegaron la invasión de Bahía de Cochinos y el bloqueo económico que es repudiado cada año en la ONU, aunque acaba de cumplir 52.
Me fascina esa idea de que una revolución social "satisface las necesidades de la especie humana", y claro que eso solo lo hace una revolución cuando se la ve históricamente: no habría democracia ni derechos humanos sin la prédica de los iluministas: sin Voltaire, Montesquieu, Rousseau, pero los que llevaron adelante esas ideas en la práctica social, los que las impusieron como "necesidades de la especie humana" –Danton, Marat, Robespierre , porque las monarquías gobernaban por derecho divino– guillotinaron a la aristocracia francesa que se rebeló contra ellas, la aristocracia que ahogaba en sufrimientos, en miseria los derechos de lossans culottes, acaso los que Evita Perón llamó en su momento "los descamisados" y Martí "los pobres de la tierra".
El tiempo ha pasado, nos recuerda Blades, pero los derechistas venezolanos llaman "los tierrúos" a esos pobres sin zapatos que ellos explotan en el siglo XXI. Es imposible que una revolución haga felices a los dos grupos, porque la revolución va a dar justicia, y hacer justicia no es una fiesta de cumpleaños.
Es decir que nunca ha habido una revolución social como entiende Blades que debe ser. ¿Será que él no sabe lo que es una revolución social? Según se deduce de lo que escribe, no lo la sido ni la inglesa, ni la francesa, ni la rusa, ni la mexicana, ni mucho menos la cubana que lideró Fidel Castro. Presumo que tampoco la venezolana de hace doscientos años, pese a que Blades escribe de esa Venezuela que ama como "el pueblo de Bolívar". Y ¿qué hizo el Libertador? ¿Una tranquila y plácida obra de bienestar social? No gritó Patria o Muerte, sino que firmó un decreto de guerra a muerte para los enemigos de la patria, que eran los de la revolución.
Blades no sólo lo proclama ahora en esa respuesta a Maduro, sino que lo cantaba en sus canciones latinoamericanistas: "de una raza unida, la que Bolívar soñó". Entonces, ¿el intento de realizar el sueño de Bolívar no es el proceso integrador que emprendió Chávez, y que enfrenta a un imperio que nos quiere divididos, sino que únicamente servirá para mover el culo bailando salsa? Y cantar a voz en cuello: "A to'a la gente allá en los Cerritos que hay en Caracas protégela". A "to'a esa gente" la protegen, además de María Lionza, los médicos de Barrio Adentro, porque esos que gritan y agreden en las calles no se ocuparon jamás de la salud de los venezolanos humildes.
Tal vez fue María Lionza la que los mandó a bajar de los Cerritos, cuando el golpe de estado de abril de 2002, para sitiar el ocupado palacio de Miraflores y exigir el regreso del presidente que habían elegido. No te dejes confundir, Blades, "busca el fondo y su razón", y trata de entender las revoluciones de la historia, no las que soñamos para tranquilizarnos.
Para Blades, el programa político del chavismo "obviamente no es aceptado por la mayoría de la población". Lo que quiere decir que la mayoría que eligió a Maduro, no lo es. Blades ignora las 18 elecciones ganadas por el chavismo y el casi 60% de votantes que el PSUV obtuvo en las elecciones de diciembre–que la derecha dijo que sería un plebiscito–y declara mayoría a los representantes de la vieja derecha derrocada por Pablo Pueblo, porque ese hombre –nos recordó Neruda–despierta cada doscientos años, con Bolívar.
Me recuerdo a mí mismo, en los años setenta, en el antiguo apartamento de Silvio Rodríguez, con su puerta negra en la que había golpeado el mundo, descubriendo los primeros trabajos de Rubén Blades con la orquesta de Willy Colón. Nos encantábamos de encontrar una salsa patriótica, "La maleta", aunque sabíamos que no eran ideas unánimes entre los latinoamericanos. Ninguna idea hondamente renovadora consigue apoyo unánime, al menos cuando aparece: el poder establecido –eso que los norteamericanos llaman stablishment–tiene muchos resortes, muchas maneras de "convencer", de imponer sus intereses, y sabe que son pocos los que no ceden ante ellos.
Una cosa es cantar y otra vivir lo que se canta, y cantarlo en todas partes. Tengo vivo el recuerdo de ese extraordinario salsero que es Oscar D'Leòn, cantándole, en los años ochenta, a un público cubano que lo adoraba, que llenaba un coliseo de 15 mil localidades para escucharlo y cantar con él. Lo recuerdo feliz, arrojándose al suelo del aeropuerto de La Habana para besar la tierra de la isla al partir y, a las semanas, lo vi abjurando de su viaje a Cuba, cuando los magnates del disco en el Miami contrarrevolucionario, lo acusaron de comunista por cantar en La Habana, y amenazaron con cerrarle todas sus puertas, que eran también las más lucrativas de su realización como artista.
Oscar sabía que esa derecha, esa burguesía –y mucho menos el poder imperial que tenían detrás– no bromeaban: a Benny Moré, que era el mejor cantante de América Latina, la RCA Víctor no le grabó un disco más cuando decidió quedarse a vivir y a cantar en la Cuba revolucionaria.
Todo me lo explico, pero tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser.